10 mejores poemas del romanticismo

El Romanticismo fue un movimiento artístico, cultural y literario, nos vamos a concentrar en esta última parte. A finales del siglo XVII, el Romanticismo logró destacar las ideas de la música, el arte y la literatura promoviendo las sensaciones que provoca los espacios agrestes.

Los principales representantes del Romanticismo usaron temas como lo increíble y lo inverosímil para la realización de sus trabajos. Cabe resaltar que no se debe confundir el significado de la palabra “romanticismo” con el término “romántico”, pues este último se refiere al romance en sí.

A continuación verás una pequeña colección de 10 poemas del Romanticismo de los autores más grandes de este movimiento, quienes nos han dejado una gran cantidad de obras para disfrutar en nuestro tiempo.

Poemas

1. Acuérdate de mí - Lord Byron

Llora en silencio mi alma solitaria,
excepto cuando está mi corazón
unido al tuyo en celestial alianza
de mutuo suspirar y mutuo amor.

Es la llama de mi alma cual lumbrera,
que brilla en el recinto sepulcral:
casi extinta, invisible, pero eterna…
ni la muerte la puede aniquilar.

¡Acuérdate de mí!… Cerca a mi tumba
no pases, no, sin darme una oración;
para mi alma no habrá mayor tortura
que el saber que olvidaste mi dolor.

Oye mi última voz. No es un delito
rogar por los que fueron. Yo jamás
te pedí nada: al expirar te exijo
que vengas a mi tumba a sollozar.

“Acuérdate de mí” es un poema escrito por el autor inglés George Gordon Byron, mejor conocido en la actualidad como Lord Byron. Este poema contiene el sentimiento de nostalgia y soledad que el autor expresa. Al leerlo, te das cuenta que el autor habla de la idea del olvido como algo a lo que le teme y se rehúsa a aceptar.

La posibilidad de ser olvidado luego de su muerte lo lleva desarrollar un deseo por ser recordado, aún luego de haber dejado este mundo. Su necesidad es la de permanecer en el corazón de quienes le amaron.

2. Annabelle Lee - Edgar Allan Poe

Hace muchos, muchos años
en un reino junto al mar
vivió una doncella que tal vez conozcas
llamada Annabel Lee.
Y esta doncella vivía sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.

Ambos éramos niños
en este reino junto al mar
pero amábamos con un amor que era más que amor
yo y mi Annabel Lee
con amor que los alados serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.

Y por esta razón, hace mucho tiempo,
en este reino junto al mar
de una nube sopló un viento
que heló a mi amada Annabel Lee.
Y sus parientes de alta cuna vinieron
y se la llevaron lejos de mí
para encerrarla en un sepulcro
en este reino junto al mar.

Los ángeles, descontentos en el cielo,
nos envidiaron a ella y a mí.
¡Sí! Por esta razón (como todos saben
en este reino junto al mar)
el viento salió de la nube por la noche
para helar y matar a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el de aquellos mayores
o más sabios que nosotros.
Y ni los ángeles arriba en el cielo
ni los demonios debajo del mar
jamás podrán separar mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee.

Pues la luna nunca resplandece sin traerme sueños
de la hermosa Annabel Lee
y las estrellas nunca brillan sin que yo sienta los ojos radiantes
de la hermosa Annabel Lee
y cuando llega la marea nocturna, me acuesto justo al lado
de mi amada -mi amada- mi vida y mi prometida
en su sepulcro allí junto al mar
en su tumba junto al ruidoso mar.

Normalmente cuando se habla de Poe se le relaciona con el género de terror, por las obras famosas por las cuales se le recuerda. Aún así, este autor también cuenta con una colección de poemas dentro del romanticismo.

“Anabelle Lee” es la última composición poética de este autor. Este poema relata la muerte de una mujer a la que Edgar amó, y que años después de su muerte, seguía amando. De hecho, en el poema, el amor de él es tan fuerte que hace que los ángeles lo celen.

3. Dicen que no hablan las plantas - Rosalía de Castro

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admirarlos ni cómo vivir sin ellos?

Rosalía de Castro muestra su relación con la naturaleza en este poema. El tiempo ha pasado, y muestra de esto son sus canas. Y aunque ella es consciente de su edad, esto no le evita seguir soñando y dejar un poco de lado la razón.

Pide a diversos integrantes de su ambiente que no murmures ni critiquen sus sueños, pues esto solo oculta la belleza del soñador. Por tal razón, Rosalía decide vivir plenamente y sin darle mucha cabeza a la negatividad de la sociedad.

4. ¡La encontré! - Johann Wolfgang Von Goethe

Era en un bosque: absorto
pensaba andaba
sin saber ni qué cosa
por él buscaba.

Vi una flor a la sombra,
luciente y bella,
cual dos ojos azules,
cual blanca estrella.

Voy a arrancarla, y dulce
diciendo la hallo:
«¿Para verme marchita
rompes mi tallo?»

Cavé en torno y toméla
con cepa y todo,
y en mi casa la puse
del mismo modo.

Allí volví a plantarla
quieta y solita,
y florece y no teme
verse marchita.

Goethe Fue un dramaturgo, abogado, poeta y escritor alemán. Además, fue de gran influencia para el movimiento del Romanticismo. En este poema, el autor se encuentra buscando algo en un bosque, aunque no sabía qué. Una vez sus ojos ven una flor, por lo que decide arrancarla, más esta le aconseja que es mejor que la arranque desde la raíz para que no se marchite.

Este breve poema habla de cómo se debe tener en cuenta todo lo que nos rodea y cómo las personas son parte de eso. Y nos invita a mirar más allá de solamente el físico y la estética.

5. Rima XIII - Gustavo Adolfo Bécquer

Tu pupila es azul y, cuando ríes,
su claridad süave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.

Tu pupila es azul y, cuando lloras,
las transparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una vïoleta.

Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella.

Los poemas de Bécquer se caracterizan por la constante presencia del amor como tema principal, y este poema no es la excepción. En una breve pero bella composición, el autor nos demuestra el amor que siente por su amada describiendo sus ojos a través de diferentes situaciones emocionales.

Narra en cada verso como la mirada de la persona a quien ama puede provocar sentimientos tan vivos en el autor. Cada emoción que expresan los ojos de la mujer es llevada a una situación donde se utilizan los paisajes para describir el sentimiento provocado.

6. Cuando por fin se encuentran dos almas- Victor Hugo

Cuando por fin se encuentran dos almas,
que durante tanto tiempo se han buscado una a otra entre el gentío,
cuando advierten que son parejas,
que se comprenden y corresponden,
en una palabra, que son semejantes,
surge entonces para siempre una unión vehemente y pura como ellas mismas,
una unión que comienza en la tierra y perdura en el cielo.
Esa unión es amor,
amor auténtico, como en verdad muy pocos hombres pueden concebir,
amor que es una religión,
que deifica al ser amado cuya vida emana
del fervor y de la pasión y para el que los sacrificios
más grandes son los gozos más dulces.

Las obras de Victor Hugo comenzaron por temas como la religión, la historia y el mundo contemporáneo. Posteriormente dejaría de ser tan clásico para volverse más romántico. Este poema describe el encuentro de dos personas que se han estado buscando sin antes haberse conocido.

Una vez se han reunido, el amor surge. Un amor que se basa en los sentimientos correspondidos del uno al otro. Esta unión de amor va más allá de lo conocido, pues menciona en el poema que trasciende al cielo.

7. Un Ensueño dentro de un Ensueño - Edgar Allan Poe

Recibid este beso en la frente. Y ahora que
os dejo, permitidme por lo menos confesar esto:
no os agraviéis, vos que estimáis que mis días
han sido un ensueño. Entretanto, si la esperanza
se ha ido, en una noche o en un día,
en una visión o en un sueño, ¿se ha ido menos
por eso? Todo lo que vemos o nos parece, no
es sino un ensueño en un ensueño!

Me encuentro en medio de los bramidos de
una costa atormentada por la resaca, y tengo
en la mano granos de arena de oro. ¡Cuán
poco es! ¡Y cómo se deslizan a través de mis
dedos hacia el abismo, mientras lloro, mientras
lloro! ¡Dios mío, ¿no puedo retenerlos en un
nudo más seguro? ¡Dios mío!, ¿no podré
salvar uno solo del cruel vacío? ¿Todo lo que
vemos o nos parece no es otra cosa que un
ensueño en un ensueño?

En este poema, Poe cuestiona si lo que vive es de verdad real. Por tal razón, al comienzo del relato se está despidiendo de su amada. Le dice que piense que todo lo que ha sucedido no es nada más que un sueño, pensando que así sufrirá menos.

La idea de la irrealidad es un tema que se ha visto en distintas disciplinas, no solamente la poesía. La verdadera respuesta a la interrogante de si lo que nos rodea es real dependerá de cada uno de nosotros, y de cómo interpretemos nuestro mundo.

8. Cuando las suaves voces mueren - Percy Bysshe Shelley

Cuando las suaves voces mueren,
su música aún vibra en la memoria;
cuando las dulces violetas enferman,
su fragancia se prolonga en los sentidos.

Las hojas del rosal, cuando la rosa muere,
se apilan para el lecho del amante;
y así en tus pensamientos, cuando te hayas ido,
el amor mismo dormirá.

Shelley fue un escritor y poeta romántico de Inglaterra. Este poema es considerado uno de los más representativos del movimiento del Romanticismo. Es una breve obra que habla de cómo a pesar de que las cosas mueren, pueden dejar algo hermoso detrás.

Es muy lindo como en pocas palabras logra retratar las sensaciones que no se olvidan, aún luego de que mucho tiempo haya pasado. A la vez demuestra cómo permanecen en el corazón y la memoria sin importar el paso de los años.

9. Cuando cifras y figuras - Georg Philipp Friedrich von Hardenberg

Cuando cifras y figuras dejen de ser
las claves de toda criatura,
cuando aquellos que al cantar o besarse
sepan más que los sabios más profundos,
cuando vuelva al mundo la libertad de nuevo,
vuelva el mundo a ser mundo otra vez,
cuando al fin las luces y las sombras se fundan
y juntas se conviertan en claridad perfecta,
cuando en versos y en cuentos
estén los verdaderos relatos del mundo,
entonces una sola palabra secreta
desterrara las discordancias de la tierra entera.

Georg Philipp Friedrich von Hardenberg, mejor conocido por su pseudónimo “Novalis”, fue un representante del Romanticismo alemán temprano. Para este poema, Novalis expresa que es necesario que la lógica, matemática, números y razón deben dejar de ser el centro de nuestro pensamiento.

Insta a que para vivir libremente y las emociones y sentimientos sean auténticos debemos de dejar atrás lo antes mencionado. Hace una reflexión acerca del regreso del humano a la naturaleza para que “el mundo vuelva a ser mundo otra vez”.

10. La despedida - Johann Wolfgang Von Goethe

¡Deja que adiós te diga con los ojos,
ya que a decirlo nieganse mis labios!
¡La despedida es una cosa seria
aun para un hombre, como yo, templado!

Triste en el trance se nos hace, incluso
del amor la más dulce y tierna prueba;
frío se me antoja el beso de tu boca
floja tu mano, que la mía estrecha.

¡La caricia más leve, en otro tiempo
furtiva y volandera, me encantaba!
Era algo así cual la precoz violeta,
que en marzo en los jardines arrancaba.

Ya no más cortaré fragantes rosas
para con ellas coronar tu frente.
Frances, es primavera, pero otoño
para mí, por desgracia, será siempre.

Otro poema de Goethe, en este caso, un poema que tiene como tema central el amor. Sin embargo, no es una declaración de amor lo que se lee, sino más bien lo difícil que resulta ser el despedirse de una persona a quien siempre se ha amado.

Señala que para él siempre será otoño, como si el tiempo en que se fue su amada nunca deja de ser en su pensamiento. Podemos percibir dolor en las palabras de Goethe en este poema, quien con éxito logró comunicar un auténtico sentimiento.

Alberto Domínguez

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