Los 30 mejores poemas de tristeza

Los poemas ser expresados a partir de cualquier tipo de tema, no sólo se tratan de temáticas relacionadas con el amor y el romanticismo, sino que también pueden tratarse de una expresión de la tristeza y de la melancolía.

Poemas de tristeza que te emocionarán

Este medio literario es uno de los mejores para expresar esta clase de sentimientos. Y a continuación vamos a conocer los mejores poemas de tristeza, de la mano de distintos autores emblemáticos.

1. Tú, que nunca serás (Alfonsina Storni)

Sábado fue, y capricho el beso dado,
capricho de varón, audaz y fino,
mas fue dulce el capricho masculino
a este mi corazón, lobezno alado.

No es que crea, no creo, si inclinado
sobre mis manos te sentí divino,
y me embriagué. Comprendo que este vino
no es para mí, mas juega y rueda el dado.

Yo soy esa mujer que vive alerta,
tú el tremendo varón que se despierta
en un torrente que se ensancha en río
y más se encrespa mientras corre y poda.
Ah, me resisto, más me tiene toda,
tú, que nunca serás del todo mío

Posiblemente este no sea el poema más triste de la lista. Pero si trata sobre una desilusión amorosa, que es un problema común en la sociedad desgraciadamente. Y en este caso, se puede ver que la autora relata una relación que no es recíproca.

2. Estoy cansado (Luis Cernuda)

Estar cansado tiene plumas,
tiene plumas graciosas como un loro,
plumas que desde luego nunca vuelan,
mas balbucean igual que loro.

Estoy cansado de las casas,
prontamente en ruinas sin un gesto;
estoy cansado de las cosas,
con un latir de seda vueltas luego de espaldas.

Estoy cansado de estar vivo,
aunque más cansado sería es estar muerto;
estoy cansado del estar cansado
entre plumas ligeras sagazmente,
plumas del loro aquel tan familiar o triste,
el loro aquel del siempre estar cansado

En este caso, se emplea una metáfora para explicar el cansancio y apatía que siente el “Yo” lírico de este poema. Puesto que la tristeza no siempre se manifiesta en forma de llanto, sino en una persistente falta de continuar con la rutina.

3. Una Verdad (Ricardo Palma)

Como en las tardes de enero
las flores del jazminero
del tallo se precipitan,
como lirios que, mecidos
por vientos embravecidos,
se marchitan;

así, mujer, una a una
perecen las alegrías
que encanto al alma ofrecieron
y queda sólo importuna
la memoria de esos días
¡ayl que fueron

En realidad, son pocos los poemas que emplean el recurso de la rima. Y este lo hace perfectamente, para expresar aquellas alegrías que se han ido y se han marchitado de la vida del autor, que solo quedan en la memoria.

4. Poema del olvido (José Ángel Buesa)

Viendo pasar las nubes fue pasando la vida,
y tú, como una nube, pasaste por mi hastío.
Y se unieron entonces tu corazón y el mío,
como se van uniendo los bordes de una herida.

Los últimos ensueños y las primeras canas
entristecen de sombra todas las cosas bellas;
y hoy tu vida y mi vida son como estrellas,
pues pueden verse juntas, estando tan lejanas…

Si bien sé que el olvido, como un agua maldita,
nos da una sed más honda que la sed que nos quita,
pero estoy tan seguro de poder olvidar…

Y miraré las nubes sin pensar que te quiero,
con el hábito sordo de un viejo marinero
que aún siente, en tierra firme, la ondulación del mar

Se relata aquí el cómo el autor decidió lidiar con la memoria de un ser amado, porque ahora prefiere el olvido. Puesto que, aunque los recuerdos bellos con la otra persona parezcan tentadores, en realidad suelen causar mucho dolor.

5. Despedida (Gabriel Celaya)

Quizás, cuando me muera,
dirán: Era un poeta.
Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.

Quizás tú no recuerdes,
quién fui, mas en ti suenen
los anónimos versos que un día puse en ciernes.

Quizás no quede nada
de mí, ni una palabra,
ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.

Pero visto o no visto,
pero dicho o no dicho,
yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!

Yo seguiré siguiendo,
yo seguiré muriendo,
seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto
Una despedida muy cruel y ácida realiza este autor, puesto que imagina y supone todo lo que acontecerá después de su partida. Sin embargo, afirma que, a pesar de todo, seguirá en la sombra de todas las personas que ha conocido de alguna manera.

6. La vida se me va, quién sabe a dónde (Pär Lagerkvist)

La vida se me va... Quién sabe a dónde
con la luz parte... Sigilosamente
de mí se aleja sin decir a dónde.
Lo mismo que un amigo
que me abandona sin decir palabra,
que me abandona en soledad conmigo.
Si le pregunto: ¿A dónde vas, a dónde?
se sonríe no más, plácidamente,
sin dejar de partir quién sabe a dónde.
Le gritó con angustia:
Mírame aquí, viviente, vivo. ¿A dónde
quieres que te siga? -Y con risa mustia,
"Tú no eres yo" -doliente me responde
Los momentos de tristeza también pueden ser expresados de esta manera. Como si la vida se le escapara a la persona que escribe tan depresivas palabras. Haciendo de la soledad su única y cruel compañía, la cual le lleva a todos lados a su voluntad.

7. ¡Oh, sí! (Charles Bukowski)

Hay cosas peores
que estar solo
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde

Una pequeña reflexión poética sobre la soledad, que menciona que posiblemente hay peores cosas que esa. Pero que, en realidad, la soledad y la tristeza son peligrosas, puesto que pueden venir en silencio. Para darse cuenta cuando ya es demasiado tarde.

8. Llegada al mar (José Hierro)

Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Y he vuelto. Quiebro con mis piernas
tu serena cristalería.
Es como ahondar en los principios,
como embriagarse con la vida,
como sentir crecer muy hondo
un árbol de hojas amarillas
y enloquecer con el sabor
de sus frutas más encendidas.
Cómo sentirse con las manos
en flor, palpando la alegría.
Cómo escuchar el grave acorde
de la resaca y de la brisa.

Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Era en otoño, y en otoño
llegó, otra vez, a tus orillas.
(De entre tus ondas el otoño
nace más bello cada día.)

Y ahora que yo pensaba en ti
constantemente, que creía...
(Las montañas que te rodean
tienen hogueras encendidas.)

Y ahora que yo quería hablarte,
saturarme de tu alegría…
(Eres un pájaro de niebla
que picotea mis mejillas.)
Y ahora que yo quería darte
toda mi sangre, que quería…
(Qué bello, mar, morir en ti
cuando no pueda con mi vida)

De esta manera tan desgarradora, el autor describe el dolor y tristeza de una separación. Por lo que usa una metáfora para describir el final de la vida, con el mar. Sin embargo, también se hace mención de la esperanza que se tiene de su retorno.

9. Tengo miedo (Pablo Neruda)

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas que escondieron estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida
Es fácil identificar que, en este caso, el autor hace énfasis en su miedo sobre su propia tristeza y estado depresivo. También teniendo pavor porque no hay nadie en el mundo que pueda escuchar sus temores y tristeza, pensando en que va a morir de esta forma.

10. Ars Magna (Leopoldo María Panero)

Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada,
y volviendo solo a la habitación
Esto podría interpretarse como una persona que entra a una habitación que representa a la tristeza y a la depresión. A todos los sentimientos negativos en realidad. Y cómo esa persona se deja sumir por la oscuridad de esta habitación.

11. Indolencia (Alfonsina Storni)

A pesar de mí misma te amo; eres tan vano
como hermoso, y me dice, vigilante, el orgullo:

«¿Para esto elegías? Gusto bajo es el tuyo;
no te vendas a nada, ni a un perfil de romano»

Y me dicta el deseo, tenebroso y pagano,
de abrirte un ancho tajo por donde tu murmullo
vital fuera colado… Sólo muerto mi arrullo
más dulce te envolviera, buscando boca y mano.

¿Salomé rediviva? ¿Son más pobres mis gestos?
Ya para cosas trágicas malos tiempos son éstos.
Yo soy la que incompleta vive siempre su vida.

Pues no pierde su línea por una fiesta griega
y al acaso indeciso, ondulante, se pliega
con los ojos lejanos y el alma distraída

Volvemos a encontrar a esta autora, que tiene una gran cantidad de poemas llenos de tristeza. Generalmente, hablando melancólicamente de un amor fallido o de relaciones totalmente insanas.

12. El futuro (Julio Cortázar)

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti

Un poema clásico de Cortázar sobre el desamor, además de mencionar la ausencia de un ser querido. Y el sufrimiento que es el lidiar con toda la pérdida, pero que gracias a la literatura estos sentimientos pueden expresarse.

13. Testamento (Concha García)

Amor mío dos puntos, se cayó
la voluntad de seguir siendo, salgo
enhebrada de tu saliva aún y me
aturde dejar de perseguirte,
tú que fuiste llama en la ojera y calidez de un dedo
locura de apuñalamiento certero, ensayo
noble que se caracterizaba por la insistencia
del tema con un fondo alegórico,
certísima me quedo donde estoy, ¿qué
está más lejos? ¿Lo que sigue
permaneciendo? Me seco las manos
para no tener que hacer escrutinios
con las caricias sentidas. Tengo
que escribir aún otro poema
mi sentencia y un método
para olvidarme de tu lengua

Esta poeta española expresa su dolor sobre la ausencia de lo que tuvo y que ahora ha perdido en este hermoso poema. Con todo su estilo moderno y vanguardista que tanto la caracteriza como pudiste haber leído.
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14. Dolor (Alfonsina Storni)

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar…

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar

La dependencia emocional es bastante común en los poemas de esta autora, como se puede ver, no solamente se enfoca en la tristeza. Sino que también busca una expresividad profunda mediante la rima, que es algo difícil de hacer.

15. La despedida (José Ángel Buesa)

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
Con el sentimiento que refleja este poema cualquiera puede identificarse, ya que refleja la necesidad de despedirse de una persona que se ha marchado. Sin embargo, eso no implica que no se tengan todavía sentimientos hacia esta persona. Siendo esto lo que causa dolor.

16. Se ha vuelto llanto este dolor ahora (Jaime Sabines)

Se ha vuelto llanto este dolor ahora
y es bueno que así sea.
Bailemos, amemos, Melibea.

Flor de este viento dulce que me tiene,
rama de mi congoja:
desátame, amor mío, hoja por hoja,
mécete aquí en mis sueños,
te arropo como mi sangre, ésta es tu cuna:
déjame que te bese una por una,
mujeres tú, mujer, coral de espuma.

Rosario, sí, Dolores cuando Andrea,
déjame que te llore y que te vea.

Me he vuelto llanto nada más ahora
y te arrullo, mujer, llora que llora

Un bonito poema con bellas rimas, que expresa ese preciso momento en que la simple tristeza se vuelve un llanto que es imposible consolar.

17. Soledad astral (Doble Zero)

La calma se hace fría
del cosmos absoluto
y en el viñedo oscuro
se frena el devenir.

Entre la noche brillan
estrellas parpadeantes
y la luna danzante
va planteando la vida.

El humo del cigarro
se marcha de mi boca
para abrirse en las hojas
manchadas de su gris.

Entre esta lejanía
los astros van despacio
mis pensamientos raudos
y tú no estás aquí.

Busco el universo
recuerdos con tu rostro
que me penetran como
un toro al carmesí.

Todo se hace en silencio
como en silencio nacen
ocasos por las tardes
y las nubes de abril.

En silencio me hundo
más mi corazón grita
poniendo de rodillas
de mi alma, su confín

Se fracturó mi vida
el cuento se ha acabado
y ya no hay colorados
para este colorín
Un poema que podría ser más juvenil por las analogías que emplea. Hace menciones sobre el cosmos y los objetos celestiales para adornar la tristeza que este autor quiere reflejar dentro de su interesante y bella obra.

18. Boca de llanto, me llaman (Jaime Sabines)

Boca de llanto, me llaman
tus pupilas negras,
me reclaman. Tus labios
sin ti me besan.
¡Cómo has podido tener
la misma mirada negra
con esos ojos
que ahora llevas!
Sonreíste. ¡Qué silencio,
qué falta de fiesta!
¡Cómo me puse a buscarte
en tu sonrisa, cabeza
de tierra,
labios de tristeza!
No lloras, no llorarías
aunque quisieras;
tienes el rostro apagado
de las ciegas.
Puedes reír. Yo te dejo
reír, aunque no puedas
Otro poema triste que hace referencia a un desamor. Este en especial, trata sobre la partida a otro mundo de la persona a la cual se amaba. Por ello, hace mención que sus ojos ya no tienen la misma mirada que ahora.

19. Sé que las ratas… (Margarita Laso)

sé que las ratas me morderán el corazón
pero ésta es una despedida
reí y fui
loba
loba en el palomar
loba en el palomar de tus jadeos
buches y espumas rociaron la aurora de los sudores
jadeos tus de palomar él en loba
aunque
entre graznidos y hendiduras
entre zureos grumosos
loba
entre palomas en tus jadeos
digo adiós
la pena canina cubres de vidrio
lenguas y falanges apagar al fuego
aros y poros al polvo cocido
esta cachorra arde bajo las burbujas
aullidos son llamados invitan a las ratas
ellas escuchan su piel de chamiza que crepita
sus uñas que raspan el celo cristalino
la esfera de calor de su cuero esquilado las convida
olorosa
sé que me morderán el corazón lastimero
pero no permitiré que tú lo muerdas
ésta es una despedida

Esta es otra de las poesías que hablan sobre la separación y de la ausencia. Sobre todo de los sentimientos de dolor y sufrimiento que esta poeta quiere reflejar con su gran estilo particular que tiene una gran elegancia.

20. Al triste (Jorge Luis Borges)

Ahí está lo que fue: la tercera espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
El oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella

Posiblemente uno de los mejores escritores de este género en el habla hispana. Además de ser uno de los poetas que demuestran su pasión mediante sus párrafos. Y en este caso, una oda a la tristeza bastante interesante.

21. ¡Adiós! (Alfonsina Storni)

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!
Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!
¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!
¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más!
En este caso, la poetisa reflexiona sobre la muerte, y como está es totalmente permanente. Para luego relatarnos con su bella prosa sobre metáforas que nos permiten explicar todos los sentimientos que se tienen ante una partida de alguna persona querida.

22. Rima XXX (Gustavo Adolfo Bécquer)

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mis labios una frase de perdón…
Habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: “¿Por qué callé aquel día?”
y ella dirá: “¿Por qué no lloré yo?”

Otra muestra del amor y el desamor entre los poemas más conocidos del habla española. Siendo este autor uno de los grandes maestros, que logra mezclar todo el dolor con el cual uno puede identificarse, con su talento para expresar sus palabras.

23. Mi corazón oprimido (Federico García Lorca)

Mi corazón oprimido
Siente junto a la alborada
El dolor de sus amores
Y el sueño de las distancia.
La luz de la aurora lleva
Semilleros de nostalgias
Y la tristeza sin los ojos
De la médula del alma.
La gran tumba de la noche
Su negro velo levanta
Para ocultar con el día
La inmensa cumbre estrellada.

¡Qué haré yo sobre estos campos
Cogiendo niños y ramas
Rodeado de la aurora
Y llena de noche el ama!

¡Qué haré si tienes tus ojos

Muertos a las luces claras
Y no ha de sentir mi carne
El calor de tus miradas!
¿Por qué te perdí por siempre
En aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
Como una estrella apagada

Está seguro es una de las mejores descripciones sobre la tristeza, decepción, dolor y melancolía que se siente cuando se ha perdido a un amor. Claro, que con hermosas palabras que son capaces de enternecer a cualquiera.

24. Y mirarse a los ojos (Luis García Montero)

Han pasado los vientos,
y mirarse a los ojos no es sencillo.

Vivir esta ciudad
es pisar un jardín de tachaduras,
la presencia infectada de lo que ya no existe,
de lo que fue recinto del invierno
o refugio del sol,
teatro de las lluvias y de los conocidos.

Recorrer la memoria de las habitaciones
Es provocar la niebla del interrogatorio.
Y no deben hablar, pero se anulan
en un silencio turbio
que delata el pasado de las sombras pacífica,
los cristales hirientes por donde pisa el orden,
las botellas guardadas en mensajes vacíos.

Porque apagó las horas
con el interruptor de los olvidos
y retumban los pasos en el sótano.
Imagínate tú, la habitación,
las llaves en la puerta,
los tacones que cruzan el pasillo,
la cremallera seca,
y el cuerpo que no ofrece libertad,
sino cansancio, calor de más,
excusas previsibles.
Así llegan los sueños,
mártires descentrados de un corazón maniático.

Han pasado las leyes del honor y la vida,
las mejores palabras,
y mirarse a los ojos no es sencillo

En este caso, el poeta puede expresar su dolor sobre la soledad y el pasar la vida en total desdicha por eso mismo, mediante esta bella poesía. Que tristemente, muchos podrían identificarse, a pesar de que se crean rodeados de gente.

25. Silencio (Octavio Paz)

Así como del fondo de la música
brota una nota
Que mientras vibra crece y se adelgaza
Hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio,
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen

Aunque sea un poema un tanto complicado, se puede entender su verdadero significado que es bastante desolador. De esta manera, el poeta puede expresar su propio dolor que lleva dentro, con mucha creatividad incluída.

26. La edad (Anónimo)

Me gustaría que no avanzara el tiempo,
que no sea a mi al que vea en el espejo,
que no acabará la melodía de este viejo.

Pero el tiempo no para,
en mi espejo lo que veo es mi cara,
y una melodía tarde o temprano acaba

En este poema se puede ver un gran miedo al envejecer. Y es bastante razonable, puesto que a todo el mundo le aterroriza perder facultades y adoptar una imagen totalmente diferente, como cuando se es más viejo y avanza el tiempo.

27. Acabar con todo (Octavio Paz)

Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.
Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.
Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.
Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.
Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo

Desgraciadamente, esta es otra situación con la cual muchas personas pueden identificarse. Puesto que en algún momento, toda la tristeza y el dolor se vuelve tan insoportable que lo mejor parece ser dejarlo todo como expresa el mismo poema.

28. Tu recuerdo (Arturo Borja)

Para mí tu recuerdo es hoy como una sombra
del fantasma que dimos el nombre de adorada…
Yo fui bueno contigo. Tu desdén no me asombra,
pues no me debes nada, ni te reprocho nada.

Yo fui bueno contigo como una flor. Un día
del jardín en que solo soñaba me arrancaste;
te di todo el perfume de mi melancolía,
y como quien no hiciera ningún mal me dejaste…

No te reprocho nada, o a lo más mi tristeza,
esta tristeza enorme que me quita la vida,
que me asemeja a un pobre moribundo que reza
a la Virgen pidiendo que le cure la herida

Más poemas sobre una relación que no funcionó, y en este, el poeta se desquita con sus palabras sobre haber sido una buena persona con aquella que lo dejó con desdén. Pero aún así, no se le guarda rencor, sino que se espera a sanar por sí sólo.

29. Mi Vida (Anónimo)

Devuélveme mis ilusiones,
mis sueños y la vida que te llevaste,
dejándome agonizante,
vacío, sin aliento,
sumido en tristezas,
sin esperanza,
en la agonía, en la hora final,
¡solo devuélveme mi vida!

A veces, una situación como la soledad, o hasta una misma persona, parecen haber sido los ladrones que se han llevado nuestras vidas a un vacío agonizante. Y este poema define muy bien esto con sus cortas palabras.

30. Despedida (Jorge Luis Borges)

Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes

Un último poema que hace referencia a una despedida, como anteriormente se ha visto. De esta forma, el autor con mucha pasión literaria brinda su último adiós a lo que le causó dolor.

Todos estos poemas reflejan muy bien los sentimientos de tristeza, aquellos relacionados con el desamor, la traición y la soledad. Que muy bien los autores representan, a través de sus melancólicas palabras.

Alberto Domínguez

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