10 Poemas Cortos sobre el Mar y las Olas (famosos)

El mar por si solo es una representación física de mucho arte. Desde su sonido, sus hermosos colores y hasta su distinguido aroma, todo nos transporta a nuestra infancia y al mundo de los sueños y de la tranquilidad.

Y es que, a lo largo de la historia, muchos literatos han decidido dedicar sus mejores versos al mar y al océano, invadidos por esta sensación de libertad, infinitud y relax.

Grandes poemas cortos sobre el mar (de autores famosos)

Por ello, muchos escritores y poetas se han inspirando en este gigante para hacer algunas de sus obras. Como por ejemplo, los siguientes poemas cortos sobre el mar, pretenden representar al mar y su oleaje característico.

1. Pausas (José Gorostiza)

¡El mar, el mar!
Dentro de mí lo siento.
Ya sólo de pensar
en él, tan mío,
tiene un sabor de sal mi pensamiento

  • Este pequeño poema refleja que el autor percibe dentro de sí mismo al propio mar. Hace énfasis principalmente en el sabor que tienen sus pensamientos, tan salados como lo son las aguas del mar. Podría significar que el escritor se ha hecho uno con el mar, y por eso expresa esas ideas. O también que sus pensamientos no son dulces, sino salados. Una interesante metáfora para referirse a su forma de pensar y expresarse, empleando el recurso de la metáfora.

2. El Mar (Pablo Neruda)

Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navios.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.

No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.
Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.
Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
sustituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento

  • Este reconocido autor realiza una oda completa hacia el mar. Habla sobre su necesidad de tenerlo como una fuente de conocimientos. Algo interesante, porque toma a las olas como sus maestras, y no sabe definir si es por su voz, es decir el sonido del oleaje. O si es por toda la diversidad de especies que las recorren. También hace referencia a que guarda con mucho cariño lo aprendido por este titán azul. Pero que lo que más le apasiona, es el propio movimiento del oleaje.

3. Dicen: La Mar es Triste (Marià Manent)

Dicen: la mar es triste. ¡Qué señal
hace cada ola, cuando quiebra!
Y veo una mar triste, pero en medio
tú, como una perla.
Dicen: la tierra es triste. ¡Qué señal
hace la hoja! Apenas osa.
Vea la tierra triste, pero en medio
tú, como una rosa

  • Otro corto poema, pero que expresa una totalidad en realidad. Esta vez la autora realiza una proclamación sobre la tristeza en los lugares de la tierra. Haciendo énfasis en la mar. También está dentro de un contexto romántico, porque señala a una persona en medio de esa tristeza. Con un delicado y breve verso, es posible sentir toda la emoción que pretendió esta autora expresar con sus concisas palabras.

4. Nocturno al Mar (Xavier Villaurrutia)

Mar sin viento ni cielo,
sin olas, desolado,
nocturno mar sin espuma en los labios,
nocturno mar sin cólera, conforme
con lamer las paredes que lo mantienen preso
y esclavo que no rompe sus riberas
y ciego que no busca la luz que le robaron
y amante que no quiere sino su desamor

  • Este autor realiza metáforas con respecto a una situación sentimental y con el propio mar. Proyecta entonces una imagen gráfica sobre un mar sin los componentes que lo caracterizan, como el viento, el oleaje ni la espuma. Sostiene entonces, que un mar así es un prisionero que le han robado su luz y esperanza. Que es una buena forma de reflejar la situación de desamor, como una situación de conformismo y resignación.

5. Se Alegra el Mar (José Gorostiza)

Iremos a buscar
hojas de plátano al platanar.
Se alegra el mar.
Iremos a buscarlas en el camino,
padre de las madejas de lino.
Se alegra el mar.
Porque la luna (cumple quince años a pena)
se pone blanca, azul, roja, morena.
Se alegra el mar.
Porque la luna aprende consejo del mar,
en perfume de nardo se quiere mudar.
Se alegra el mar.
Siete varas de nardo desprenderé
para mi novia de lindo pie.

Se alegra el mar.
Siete varas de nardo; sólo un aroma,
una sola blancura de pluma de paloma.
Se alegra el mar.
Vida le digo blancas las desprendí, yo bien lo sé,
para mi novia de lindo pie.
Se alegra el mar.
Vida, le digo, blancas las desprendí.
¡No se vuelvan oscuras por ser de mí!

Se alegra el mar

  • Este poema habla sobre la alegría del mar, y sobre las cosas que le producen estos sentimientos. Con alegría puede referirse a los movimientos tranquilos y apacibles del oleaje. Se trata de un interesante poema que requiere de un pequeño análisis, porque se realiza desde una perspectiva coloquial. También se trata de un poema que resalta de los demás por su forma lírica. Ya que se trata de un verso que contiene algunas rimas, pero principalmente oculta una frase principal que es repetida constantes veces, que es lo que le da el sentido al poema.

6. Cómo será la Mar (Guillermo Prieto)

Tu nombre ¡o mar! en mi interior resuena;
despierta mi cansada fantasía:
conmueve, engrandece al alma mía,
de entusiasmo férvido la llena.

Nada de limitado me comprime,
cuando imagino contemplar tu seno;
aludo, melancólico y sereno,
o frente augusta; tu mugir sublime.
Serás ¡oh mar! magnífico y grandioso
cuando duermas risueño y sosegado;
cuando a tu seno quieto y dilatado
acaricie el ambiente delicioso?
¿Cuando soberbio, ardiente, enfurecido
gimiendo te abalances hasta el cielo:
cuando haga retumbar al ancho cielo
de tus inquietas aguas el bramido?
Dulce será la luz del claro día
si en tus diáfanas ondas reverbera;
grata el aura y la roca que altanera
tus impulsos vehementes desafía.

Creo ver en tu imperio turbulento
la excelsa eternidad en su palacio,
dominando en el mundo y el espacio,
midiendo la extensión del firmamento.
De la divinidad eres idea;
del mundo miserable poesía
la dulce admiración del alma mía;
con tu vista el Eterno se recrea.

La rama de la playa, que distante
en tu inquieta extensión vaga perdida,
como el recuerdo triste de la vida
en la mente del hombre agonizante.
De la luna fulgente la luz pura,
al través de la nube borrascosa,
cual memoria de madre cariñosa
en medio de una amarga desventura.
De embarcación el mísero deshecho
que gire por tu seno sosegado,
como presentimiento desgraciado
que hace agitar del navegante el pecho.
Todo, todo lo harás interesante.

¿No te habré de admirar? ¿Será vedado
a mis oídos tu mugir sagrado
Y siempre, siempre te tendré distante?
¿La mano del dolor que me comprime,
a perecer cautivo me destina
entre paredes de ciudad mezquina
sin venerar tu majestad sublime?
¿O a ti, me llevará la suerte impía,
cubierto de dolor, sin tener padre;
sin mi dulce adorada; sin mi madre,
lanzado, ay triste, de la patria mía?

  • Otra descripción lírica sobre el mar. Esta vez el autor hace ver a esta maravilla natural como una batalla entre varias identidades. Puesto que lo describe bajo muchas emociones, siendo la melancolía y la soberbia algunos de los adjetivos que se destacan de su descripción. Este poema se destaca, puesto que el autor refleja al mar como su musa ideal. Lo describe de una forma tan romántica que es posible quedarse atrapado entre tales artísticas palabras. Definitivamente, la admiración ante un gigante tan grandioso como el mar es todo un arte.

7. El Mar Triste (Antonio Machado)

Palpita un mar de acero de olas grises
dentro los toscos murallones roídos
del puerto viejo. Sopla el viento norte
y riza el mar. El triste mar arrulla
una ilusión amarga con sus olas grises.
El viento norte riza el mar, y el mar azota
el murallón del puerto.

Cierra la tarde el horizonte
anubarrado. Sobre el mar de acero
hay un cielo de plomo.

El rojo bergantín es un fantasma
sangriento, sobre el mar, que el mar sacude...
Lúgubre zumba el viento norte y silba triste
en la agria lira de las jarcias recias.

El rojo bergantín es un fantasma
que el viento agita y mece el mar rizado,
el tosco mar rizado de olas grises

  • Un poema más que refleja a un mar entristecido. El autor le da una voz a este gigante azul gracias a su potente y destrozador oleaje, cuyo sonido a veces puede interpretarse como sollozos. También hace referencia a que su color ya no es el usual azul, sino que se ha tornado gris. Lo cual puede atribuirse a un ente color rojizo intenso, o un ente perturbador en este caso, que produce en el mar este efecto entristecedor. Una excelente analogía para expresar los sentimientos propios usando un recurso externo como personaje principal.

8. Frente al Mar (Alfonsina Storni)

Oh mar, enorme mar, corazón fiero
de ritmo desigual, corazón malo,
yo soy más blanda que ese pobre palo
que se pudre en tus ondas prisionero.
Oh mar, dame tu cólera tremenda,
yo me pasé la vida perdonando,
porque entendía, mar, yo me fui dando:
“Piedad, piedad para el que más ofenda”.
Vulgaridad, vulgaridad me acosa.

Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.
¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
me falta el aire y donde falta quedo,
quisiera no entender, pero no puedo:
es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.
Mar, yo soñaba ser como tú eres,
allá en las tardes que la vida mía
bajo las horas cálidas se abría…

Ah, yo soñaba ser como tú eres.
Mírame aquí, pequeña, miserable,
todo dolor me vence, todo sueño;
mar, dame, dame el inefable empeño
de tornarme soberbia, inalcanzable.
Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!… ¡Oh tempestad, oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y equivoca
pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…
La vida mía debió ser horrible,
debió ser una arteria incontenible
y apenas es cicatriz que siempre duele

  • Otra hermosa oda al mar. En este caso, la autora lo describe con una serie de adjetivos y se compara así misma con él. Supone al mar como una entidad fiera, totalmente contraria a ella. Haciendo súplicas y rogando porque le comparta un poco de su templanza, de la cual ella carece. Se define a sí misma como una persona piadosa, sin fuerza para no perdonar. Por eso sueña con ser como el mar, tan inalcanzable y soberbio. Lamentándose con que nunca podrá ser algo como eso.

9. Canción Marinera (León Felipe)

Todos somos marineros,
marineros que saben bien navegar.
Todos somos capitanes,
capitanes de la mar.

Todos somos capitanes
y la diferencia está
sólo en el barco en que vamos
sobre las aguas del mar.

Marinero, marinero;
marinero... capitán
que llevas un barco humilde
sobre las aguas del mar...
marinero...
capitán...
no te asuste
naufragar
que el tesoro que buscamos,
capitán,
no está en el seno del puerto
sino en el fondo del mar

  • Esta vez, el autor hace una reflexión sobre aquellos hombres que dedican todas sus vidas a la mar. También los compara con las personas comunes, ya que mantiene que todos son capitanes en este mar llamado vida. También menciona que el naufragio en la vida es mucho más común que en la mar. Pero que eso no debe preocupar a nadie, porque el tesoro se encuentra después del naufragio, no en la propia corriente del mar. Una bella analogía para reflexionar sobre la vida misma y sobre el propio océano.

10. Gota Pequeña, Mi Dolor (Dámaso Alonso)

Gota pequeña, mi dolor.
La tiré al mar.
Al hondo mar.
Luego me dije: «A tu sabor,
¡ya puedes navegar!»
Mas me perdió la poca fe...
La poca fe
de mi cantar.
Entre onda y cielo naufragué.
Y era un dolor inmenso el mar

  • Un último poema que recuerda al mar de una manera lírica. Puesto que la autora emplea una interesante analogía para deshacerse de su tristeza, lanzandola al mar. Manifestando que ha ido naufragando en un océano de dolor, tan profundo como el gigante azul. Todos los anteriores poemas emplean un recurso literario muy interesante. El mar y su característico oleaje. Ya sea para expresar sentimientos mediante metáforas y comparaciones, o empleando analogías y análisis del propio titán oceánico. De igual forma, resultan en obras de gran belleza.

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