Los 21 Mejores Poemas de Pablo Neruda

Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, mejor conocido por su seudónimo como Pablo Neruda, fue un poeta, diplomático y político chileno.

Nació el 12 de julio de 1904 en Parral, Chile y falleció el 23 de septiembre de 1973 en Santiago. Fue quizás el Poeta latinoamericano más importante del siglo XX.

Se dio a conocer como poeta cuando tenía solo 10 años, y a la edad de 19 años su colección de poesía “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” lo convirtió en un nombre familiar de América Latina.

21 Poemas de Pablo Neruda que te fascinarán y sus mejores frases

Neruda escribió en una variedad de estilos, como poemas de amor cargados eróticamente, poemas surrealistas, epopeyas históricas y manifiestos abiertamente políticos. En 1971 Neruda ganó el Premio Nobel de Literatura. El novelista colombiano Gabriel García Márquez lo llamó alguna vez "el mejor poeta del siglo XX en cualquier idioma".

Sin duda es uno de los máximos exponentes de la poesía latinoamericana y en esta ocasión traemos para ti una recopilación de lo mejor de sus obras literarias con una breve interpretación de cada una de ellas. Esperamos lo disfrutes.

1. No te quiero sino porque te quiero (Soneto LXVI)

No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

  • Un poema que nos comparte los sentimientos de nostalgia y melancolía que un hombre sufre por la necesidad de compañía de una mujer que no está a su lado, es decir un amor no correspondido. Es la descripción del desamor dentro de una persona que ama, la pérdida de la razón, la impotencia triste de no ser amado de la misma forma que el autor transmite. Nos demuestra a un amor que no quiere querer, por que lastimas, pero que no puede dejar de hacerlo, al igual que la espera de un corazón que aunque no llegue, esperara con la puerta abierta.

2. Tu risa

Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.
No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de plata que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mi todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.
Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.

  • Un poema que inspira la lucha diaria de vivir a pesar de no encontrar en ella lo que nos gustaría obtener. Es un poema que puede representar una ventana de motivo, amor y esperanza para aquel que aun busca una excusa en la vida misma para seguir. Como un reflejo de este poema podemos interpretar una lucha de autor, hasta cierto punto, por la tierra, por su gente así como una descalificación al sistema gubernamental de su país. Describe que a pesar de vivir con sensaciones desgastantes como la guerra diaria o la rutina cansada, nuestra indiferencia al entorno envenenado no es poderoso que las razones que se aprecian en la mujer amada, sentimientos que al final del día dan fuerza para existir.

3. Me gustas cuando callas porque estás como ausente (Poema XV)

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Un poema en el que el autor expresa un amor muy particular por una mujer pero sin cara, sin nombre. Habla de una mujer de la cual el autor está enamorado, pero le habla sintiendo que ella no se da cuenta de su existencia. Una una persona que finalmente no está, a la que no puede alcanzar, a la que calla.

  • Describe sensaciones que se experimenta al estar en silencio, que a pesar de él, la comunicación puede fluir de maneras distintas hacia la persona amada, como una expresión o una sonrisa lejana.

4. Amo el trozo de tierra que tú eres (Soneto XVI)

Amo el trozo de tierra que tú eres,
porque de las praderas planetarias
otra estrella no tengo. Tú repites
la multiplicación del universo.

Tus anchos ojos son la luz que tengo
de las constelaciones derrotadas,
tu piel palpita como los caminos
que recorre en la lluvia el meteoro.

De tanta luna fueron para mí tus caderas,
de todo el sol tu boca profunda y su delicia,
de tanta luz ardiente como miel en la sombra

tu corazón quemado por largos rayos rojos,
y así recorro el fuego de tu forma besándote,
pequeña y planetaria, paloma y geografía.

  • Un bello poema que nos permite sentir el amor simple, espontáneo, verdadero, que el autor siente por una persona, aceptando a la mujer amada como es y sin cambiar nada, adorandola por como es y que para lo que él representa la existencia de esa mujer. No hace falta buscar demasiado para expresar su sentimiento, basta con crear metáforas en fenómenos naturales que escapan de nuestro poder a pesar de creer comprenderlos y en cuerpos celestes como los astros para poder darle un valor a sus sentimientos infinito de amor. Describe la excepcionalidad del sentimiento que la mujer a la que ama le hace sentir, así mismo explica la pasión que se alcanza en una relación y el surgimiento de los sentimientos más profundos cuando se ama.

5. Si tú me olvidas

Quiero que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

  • Un poema que habla acerca del amor latente que el autor mantiene hacia una mujer, que de ser correspondido dicho amor, le amará con pasión entregándose a ella, pues realmente lo vale. Por otro lado y de forma contraria, si el amor que le profesa no llegara a ser correspondido de la misma forma con sentimientos equiparables, entonces él podría justamente olvidarla, por lo tanto podrá seguir adelante sin rencor y dolor, describiendo todo esto con la particular forma metafórica de Pablo Neruda.También es posible interpretar el tema de este poema desde un punto de vista del origen del autor, de la tierra natal de Neruda, Chile, que estaba pasando por una guerra civil en ese momento.

6. Oda al tomate

La calle
se llenó de tomates,
mediodía,
verano,
la luz
se parte
en dos
mitades
de tomate,
corre
por las calles
el jugo.
En diciembre
se desata
el tomate,
invade
las cocinas,
entra por los almuerzos,
se sienta
reposado
en los aparadores,
entre los vasos,
las mantequilleras,
los saleros azules.
Tiene
luz propia,
majestad benigna.
Debemos, por desgracia,
asesinarlo:
se hunde
el cuchillo
en su pulpa viviente,
es una roja
víscera,
un sol
fresco,
profundo,
inagotable,
llena las ensaladas
de Chile,
se casa alegremente
con la clara cebolla,
y para celebrarlo
se deja
caer
aceite,
hijo
esencial del olivo,
sobre sus hemisferios entreabiertos,
agrega
la pimienta
su fragancia,
la sal su magnetismo:
son las bodas
del día,
el perejil
levanta
banderines,
las papas
hierven vigorosamente,
el asado
golpea
con su aroma
en la puerta,
es hora!
vamos!
y sobre
la mesa, en la cintura
del verano,
el tomate,
astro de tierra,
estrella
repetida
y fecunda,
nos muestra
sus circunvoluciones,
sus canales,
la insigne plenitud
y la abundancia
sin hueso,
sin coraza,
sin escamas ni espinas,
nos entrega
el regalo
de su color fogoso
y la totalidad de su frescura.

  • Las odas de Pablo Neruda no son obras que precisamente sigan la fórmula de este formato literario, el cual son poemas formales escritos en homenaje a lo extraordinario. El en cambio él se dirigía a situaciones, seres u objetos cotidianos de los que podía resaltar su esencia de manera excepcional. Por ejemplo, en esta “oda al tomate” del autor, presenta principalmente una descripción detallada y sorprendente del tomate que"se acuesta alegremente"con otras verduras en la preparación de una ensalada.

7. Puedo escribir los versos más tristes esta noche (Poema XX)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

  • Un poema donde el autor nos comparte sentimientos de tristeza y melancolía al recordar situaciones ya sucedidas que revive en el presente, que a manera de confesión, plasma sobre esos versos “tristes” a los que él llama, aprovechando el sentimiento de dolor que le invade. En esta obra se destapan las aflicciones de un corazón roto que se lamenta a través de la soledad de la noche, una noche que alguna vez estuvo viva, radiante, llena de felicidad por la presencia de un amante. A través de estos versos el autor expone su mundo interior y aquellos sentimientos producto de la mujer amada que ha perdido en el tiempo. En este poema, el autor recuerda su apasionado romance, lamenta su pérdida, y expresa la dificultad que experimenta para poder olvidarla.

8. No estés lejos de mí un solo día (Soneto XLV)

No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo,
porque, no sé decírtelo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.

No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.

Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,

porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.

  • Un poema donde el autor expresa sentimientos de incertidumbre y tristeza al verse en la posible desgracia de estar alejado de la mujer que ama. Describe la incapacidad de vivir sin su presencia, de no poder soportar el tiempo sin ella, incluso en periodos tan cortos. Es la historia de un hombre que pide a su mujer que no se vaya, que no llegue el momento en que se deba separar de él, porque en verdad la ama. A la vez nos transmite el sentimiento de compromiso por encontrar a su amada cuando ésta se vaya.

9. Amor mío si muero y tú no mueres (Soneto XCII)

Amor mío, si muero y tú no mueres,
no demos al dolor más territorio:
amor mío, si mueres y no muero,
no hay extensión como la que vivimos.

Polvo en el trigo, arena en las arenas
el tiempo, el agua errante, el viento vago
nos llevó como grano navegante.
Pudimos no encontrarnos en el tiempo.

Esta pradera en que nos encontramos,
oh pequeño infinito! devolvemos.
Pero este amor, amor, no ha terminado,

y así como no tuvo nacimiento
no tiene muerte, es como un largo río,
sólo cambia de tierras y de labios.

  • Una obra maestra que plasma las dimensiones y el significado de la trascendencia de un amor verdadero, de lo que fue en vida y de lo que representará a pesar de la muerte. En este poema el autor pide a su amada, de manera satisfecha por lo que en algún tiempo representó su amor, que ante una partida anticipada en la vida, por cualquiera de los dos, no se alimente a el dolor. Que no se lamenten por lo que en el momento pierden, sino que se piense en lo que su amor significa, adoptando la idea que a pesar del cambio natural de direccion, algún día de nuevo se encuentren.

10. Aquí te amo (Poema XVIII)

Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.
Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.

Aquí te amo.
Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.
Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.

La luna hace girar su rodaje de sueño.
Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento, quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

  • Este poema habla sobre los sentimientos de amor que expresa por una mujer a pesar de la distancia, ya que no se encuentre con ella pues está muy lejos de él. En su obra el autor hace comparaciones sobre la distancia que los separa y describe cómo surgen en él sentimientos de tranquilidad al recordar a la mujer que ama, producto de la contemplación de seres en la naturaleza, como los pinos, el viento, el mar y la luna.

11. Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo (Soneto XXII)

Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras sólo el aroma de los cereales que amo.

Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angola, a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.

Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto

mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.

  • Un poema donde el autor describe la búsqueda por la persona amada, una mujer a la que aún no conoce pero que ya ama, alguien que reconocerá desde el primer momento que la vea, una mujer que no podrá ignorar porque encaja perfectamente con aquello que guarda y siente, cosa que podemos observar en la frase del poema “pero yo ya sabía cómo era”.

12. No culpes a nadie

Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
porque fundamentalmente tú has hecho
lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti
mismo y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de
las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu
suerte, enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de
tus actos y prueba que tú siempre
has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso ni
se lo cargues a otro, acéptate ahora o
seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es
bueno para comenzar y que ninguno
es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente
es tu pasado así como la causa de tu
futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones, de quien
vivirá a pesar de todo, piensa menos en
tus problemas y más en tu trabajo y tus
problemas sin eliminarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser
más grande que el más grande de los
obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un
títere de las circunstancias porque tu
mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina, decídete
y triunfarás en la vida; nunca pienses en
la suerte, porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados.

  • Un magnífico poema de reflexión que nos enseña el valor de afrontar la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones acciones, acciones que con el tiempo irán construyendo nuestra imagen, y que al final, lo que sea que nos defina es por que así lo hemos decidido. Nos invita a edificarnos bajo los cimientos de la honorabilidad, el trabajo y la experiencia, a superar las adversidades y evitar compartir la carga de nuestros problemas a personas que muchas veces ni siquiera se enteran. Finalmente nos dice que todo triunfo llega después del sacrificio y esfuerzo con el que nos entregamos y que sin darnos cuenta todo los problemas se verán opacados.

13. Amiga, no te mueras

Amiga, no te mueras.

Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.

Amiga, no te mueras.

Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.

Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.

En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.

Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.

Amiga, no te mueras.

Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.

El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.

El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.

Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.

El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.

El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón. bajo Dios, tambalea.

El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.

Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras!

Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.

El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!

  • Un poema en el que el autor dirige sus palabras a una mujer que ama o amo en su juventud y no precisamente a una amiga. El poema tampoco se desarrolla en un contexto de la muerte literal de una persona, sino que utiliza el término de “muerte” como la extinción de un sentimiento de amor, es la espera, la ausencia, es la impotencia de un deseo que no se concreta. La ama, la pide y la desea en silencio, pero finalmente es un amor que no llega, por lo que pide a ese sentimiento, a esa idea de su amor, que para él no muera. Esta obra expresa esa necesidad de contacto para mantener vivo el sentimiento de amor, y que en su ausencia no se puede mantener solamente la ilusión.

14. Y te perdí mujer

Ya te perdí mujer. En el camino
me prendiste una lámpara fragante,
entonces se aromaron y se hicieron divinos
todos estos cansancios humildes y constantes.

No sé si apenas eras una leyenda o eras
un río que afluía para todo dolor
pero si fue leyenda para mi primavera
enfloreciste aromas dentro de mi canción.

Hiciste un semillero de ilusiones
que vivió ingenuamente en mi tristeza.
Lentamente. Fue el jugo de rencores
echados sobre el manto de la ilusión ingenua.

En mi torre de odios tuviste una ventana
(un vidrio ilusionado, transparente y gentil)
Ya se quebró. Es inútil que te llame mi amada
porque, mujer, en una negrura te perdí.

  • Es una clara obra de lamentación por la pérdida de una mujer que amó apasionadamente, una mujer que no le fue correspondida, un amor producto de su ingenuidad que finalmente el tiempo le quitó, trayendo al autor dolor y tristeza. Explica brevemente lo que él fue para esa mujer, la persona que dejó de ser por amarla y que ahora no puede estar lejos de ella.

15. Para mí corazón basta tu pecho (Poema XII)

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran
y huyen pájaros que dormían en tu alma.

  • Un poema que describe la fugacidad del amor, aquel que se vive en un instante mientras que en el otro se pierde y aunque intentamos retener el amor de su curso ya trazado, el es simplemente indiferente y ajeno a nuestros deseos. Esta obra es una clara dicotomía entre el amor y la vida, entre la felicidad y la tristeza, que para comprender uno de estos sentimientos se tiene que haber vivido el otro. Trata de expresar que para amar a una persona, con amor y con locura, es preciso en ocasiones haber perdido a alguien más.

16. Mujer, nada me has dado

Nada me has dado y para ti mi vida
deshoja su rosal de desconsuelo,
porque ves estas cosas que yo miro,
las mismas tierras y los mismos cielos,

porque la red de nervios y de venas
que sostiene tu ser y tu belleza
se debe estremecer al beso puro
del sol, del misino sol que a mí me besa.

Mujer, nada me has dado y sin embargo
a través de tu ser siento las cosas:
estoy alegre de mirar la tierra
en que tu corazón tiembla y reposa.

Me limitan en vano mis sentidos
-dulces flores que se abren en el viento-
porque adivino el pájaro que pasa
y que mojó de azul tu sentimiento.

Y sin embargo no me has dado nada,
no se florecen para mí tus años,
la cascada de cobre de tu risa
no apagará la sed de mis rebaños.
Hostia que no probó tu boca fina,
amador del amado que te llame,
saldré al camino con mi amor al brazo
como un vaso de miel para el que ames.

Ya ves, noche estrellada, canto y copa
en que bebes el agua que yo bebo,
vivo en tu vida, vives en mi vida,
nada me has dado y todo te lo debo.

17. Oda al átomo

Pequeñísima
estrella,
parecías
para siempre
enterrada
en el metal: oculto,
tu diabólico
fuego.
Un día
golpearon
en la puerta
minúscula:
era el hombre.
Con una
descarga
te desencadenaron,
viste el mundo,
saliste
por el día,
recorriste
ciudades,
tu gran fulgor llegaba
a iluminar las vidas,
eras
una fruta terrible,
de eléctrica hermosura,
venías
a apresurar las llamas
del estío,
y entonces
llegó
armado
con anteojos de tigre
y armadura,
con camisa cuadrada,
sulfúricos bigotes,
cola de puerco espín,
llegó el guerrero
y te sedujo:
duerme,
te dijo,
enróllate,
átomo, te pareces
a un dios griego,
a una primaveral
modista de París,
acuéstate
en mi uña,
entra en esta cajita,
y entonces
el guerrero
te guardó en su chaleco
como si fueras sólo
píldora
norteamericana,
y viajó por el mundo
dejándote caer
en Hiroshima.

Despertamos.

La aurora
se había consumido.
Todos los pájaros
cayeron calcinados.
Un olor
de ataúd,
gas de las tumbas,
tronó por los espacios.
Subió horrenda
la forma del castigo
sobrehumano,
hongo sangriento, cúpula,
humareda,
espada
del infierno.
Subió quemante el aire
y se esparció la muerte
en ondas paralelas,
alcanzando
a la madre dormida
con su niño,
al pescador del río
y a los peces,
a la panadería
y a los panes,
al ingeniero
y a sus edificios,
todo
fue polvo
que mordía,
aire
asesino.

La ciudad
desmoronó sus últimos alvéolos,
cayó, cayó de pronto,
derribada,
podrida,
los hombres
fueron súbitos leprosos,
tomaban
la mano de sus hijos
y la pequeña mano
se quedaba en sus manos.
Así, de tu refugio
del secreto
manto de piedra
en que el fuego dormía
te sacaron,
chispa enceguecedora,
luz rabiosa,
a destruir vidas,
a perseguir lejanas existencias,
bajo el mar,
en el aire,
en las arenas,
en el último
recodo de los puertos,
a borrar
las semillas,
a asesinar los gérmenes,
a impedir la corola,
te destinaron, átomo,
a dejar arrasadas
las naciones,
a convertir el amor en negra póstula,
a quemar amontonados corazones
y aniquilar la sangre.

Oh chispa loca,
vuelve
a tu mortaja,
entiérrate
en tus manos minerales,
vuelve a ser piedra ciega,
desoye a los bandidos,
colabora
tú, con la vida, con la agricultura,
suplanta los motores,
eleva la energía,
fecunda los planetas.
Ya no tienes
secreto,
camina
entre los hombres
sin máscara
terrible,
apresurando el paso
y extendiendo
los pasos de los frutos,
separando
montañas,
enderezando ríos,
fecundando,
átomo,
desbordada
copa
cósmica,
vuelve
a la paz del racimo,
a la velocidad de la alegría,
vuelve al recinto
de la naturaleza,
ponte a nuestro servicio,
y en vez de las cenizas
mortales
de tu máscara,
en vez de los infiernos desatados
de tu cólera,
en vez de la amenaza
de tu terrible claridad, entréganos
tu sobrecogedora
rebeldía
para los cereales,
tu magnetismo desencadenado
para fundar la paz entre los hombres,
y así no será infierno
tu luz deslumbradora,
sino felicidad,
matutina esperanza,
contribución terrestre.

  • Una oda extraordinaria como es de esperarse del escritor Pablo Neruda en el que relata de manera fantástica la serie de eventos que se suscitaron en torno al descubrimiento del poder nuclear y en su fatídico final con el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima.

18. Siempre

Antes de mí
no tengo celos.

Ven con un hombre
a la espalda,
ven con cien hombres en tu cabellera,
ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies,
ven como un río
lleno de ahogados
que encuentra el mar furioso,
la espuma eterna, el tiempo!

Tráelos todos
adonde yo te espero:
siempre estaremos solos,
siempre estaremos tú y yo
solos sobre la tierra,
para comenzar la vida!

  • Este poema habla en representación de todas las muertes que son producidas por la guerra así como por los conflictos sociales. En su obra nos transmite el recuerdo de las batallas desatadas y que a pesar del tiempo, este no puede borrar lo ocurrido en la historia. Es un llamado poético de reflexión y de justicia para todos aquellos que sucumbieron a causas ajenas a sus decisiones.

19. Sed de ti

Sed de ti que me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas.
Hacia dónde, en las tardes que no vayan tus ojos
en viaje hacia mis ojos, esperándote entonces.

Estás llena de todas las sombras que me acechan.
Me sigues como siguen los astros a la noche.
Mi madre me dio lleno de preguntas agudas.
Tú las contestas todas. Eres llena de voces.
Ancla blanca que cae sobre el mar que cruzamos.
Surco para la turbia semilla de mi nombre.
Que haya una tierra mía que no cubra tu huella.
Sin tus ojos viajeros, en la noche, hacia dónde.

Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.
Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.
Sed de ti, sed de ti, guirnalda atroz y dulce.
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.
La boca tiene sed, para qué están tus besos.
El alma está incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.

Un poema lleno de pasión, amor, sensualidad y sentimientos íntimos que el autor intenta transmitir al lector para darle significado a las emociones que muchas veces no se pueden explicar.

A través de este poema describe la necesidad de estar junto a la mujer que ama de una forma completamente apasionada y sexual, casi como una droga. La mujer a la que ama representa todo para él, así mismo el autor es consciente del poder que lo ata a la relación y no desea cambiar nada. Para él esa mujer lo tiene todo, de ella obtiene placer pero a la vez tranquilidad y muestras de un amor correspondido lo cual alimenta la entrega desmedida del autor hacia su amada, es perfecta.

20. Para que tú me oigas

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.

Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Un poema que habla acerca de la comunicación y el distanciamiento, en espacial para una persona, la mujer que ama. Presenta la idea de cómo es que esta mujer lo complementa y lo llena y de cómo el valor de sus palabras pierden sentido sobre ella.

  • Es la descripción de un amor adolescente y desmedido que siente por ella, uno que lo hace perder su identidad, algo que podemos interpretar del poema ya que en el momento que Pablo escribió esta obra tenía tan solo 19 años. Es la historia de dos personas unidas por el pasado, pero particularmente los efectos que el amor ha causado sobre el autor.

21. Si alguna vez tu pecho se detiene (Soneto XCIII)

Si alguna vez tu pecho se detiene,
si algo deja de andar ardiendo por tus venas,
si tu voz en tu boca se va sin ser palabra,
si tus manos se olvidan de volar y se duermen,

Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos
porque ese último beso debe durar conmigo,
debe quedar inmóvil para siempre en tu boca
para que así también me acompañe en mi muerte.

Me moriré besando tu loca boca fría,
abrazando el racimo perdido de tu cuerpo,
y buscando la luz de tus ojos cerrados.

Y así cuando la tierra reciba nuestro abrazo
iremos confundidos en una sola muerte
a vivir para siempre la eternidad de un beso.

  • Un soneto dedicado a una de las musas de Pablo Neruda, específicamente su tercera y última esposa Matilde Urrutia, protagonista de esta obra literaria.

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